Cuando
tenía 17 años, como muchos jóvenes de hoy en día, veía el futuro con poca
esperanza. Nacer en una familia de bajos recursos económicos es una limitación
para las aspiraciones de cualquier ser humano. Por eso me siento motivada a
escribir sobre las oportunidades que existen hoy en día para aquellos jóvenes
que ven el futuro como un lugar incierto.
Lo
primero que hay que tener claro es el deseo de superación, la certeza de querer
avanzar hacia algo mejor, el sueño del futuro prometedor abrazarlo con uñas y
dientes.
En esta
ocasión les contaré sobre como el Servicio Militar Voluntario se convierte hoy
en día en una puerta para la superación de nuestros jóvenes. En el pasado
quedaron las historias traumáticas de la vida en los cuarteles militares.
Recuerdo como en los 80’ un pariente desertó del ejército porque al pobre como
prueba de “valor” le pusieron un camote recién sacado de la olla en su cabeza
rapada. No hay valor ni coraje en la tortura. No todo tiempo pasado fue mejor.
Ahora con los Derechos Humanos en vigencia total, la vida militar es otra.
Te
levantas 4:45am, en 5m tienes que estar
bien duchado y salir a ejercitarte con la tropa, luego un suculento desayuno y
empieza la instrucción militar, las asignaciones, las responsabilidades del
soldado moderno. En los cuarteles de estos tiempos aprendes más que a usar un
fusil contra el enemigo. Los soldados aprenden electricidad, mecánica, cómputo
y al culminar su servicio militar se les extiende un certificado que incluye
sus prácticas que se efectúan en el mismo cuartel. Algunos culminan aquí su
educación básica en el CEBA FAP “Sgto. Lázaro Orrego M.” Tienen asesoría
psicológica y espiritual. Tienen buen rancho, ropa y una propina mensual. Sus
familiares no tienen que traerles nada cuando los visitan porque tienen todo lo
necesario.
Escuchando
al Comandante Sánchez narrar sus experiencias como militar siento injusto el
trato que se le ha dado a nuestras Fuerzas Armadas en los últimos tiempos.
Ellos no solo van a la guerra a defendernos del invasor ofrendando sus vidas
muchas veces. Ellos también están presentes para servirnos cuando sobrevienen
desastres naturales como el terremoto de Pisco o el Fenómeno del Niño que
amenaza constantemente con azotar nuestra región. La forma de ver a un soldado
ha cambiado en mi mente. Debería cambiar en la mente de todos los peruanos.
Solo hace falta para ello acercarnos a sus vidas cotidianas.
El
comandante Sánchez de la FAP nos cuenta como un Sargento reenganchado de su arma ha pasado a estudiar
a la Escuela Militar sin costo alguno para ascender a Técnico, pronto tendrá un
sueldo digno y todos los beneficios laborales correspondientes. Y si él
quisiera podría postular a la Escuela Militar y hacer la carrera. Este Sargento
de la FAP se formó aquí en el Grupo Aéreo 11 de Talara y no hay duda que su
futuro es más prometedor que cuando empezó hace 4 años. La Cabo Salazar, una
pequeña joven de actitud marcial nos cuenta que cuando ingreso al Servicio
Militar Voluntario parecía que no lo resistiría. Sin embargo en año y medio ya
es Cabo por mérito propio y ha recibido importantes cursos en la capital. Ella
afirma que se reenganchará en cuanto termine su servicio. Otro caso digno de
mencionar es el de un grupo de jóvenes de Ica que al terminar su servicio
militar voluntario formaron una empresa de vigilancia que presta servicios a
varias empresas de su zona. El peruano es creativo y si tiene las herramientas
necesarias nadie lo para.
Al medio
día termina toda la instrucción militar en la base FAP El Pato de Talara.
Entonces los jóvenes que lo desean se van a estudiar al Instituto Tecnológico
Luciano Castillo Colonna ó a Senati. Lea bien:
“El
estado cubre la mitad del costo de sus estudios. “
El
Servicio Militar Voluntario brinda esos beneficios, logrados mediante convenios de estas
instituciones con el Estado. Así estos jóvenes se preparan no solo para servir
a la patria, se preparan también para integrarse a la sociedad de forma
productiva.
Nuestras
Fuerzas Armadas son importantísimas para el desarrollo de nuestro país. Recordemos
que fueron ellas las que vencieron al terrorismo de Sendero y el MRTA que durante más de una década
habían desangrado el país sembrando el terror, la destrucción y el caos.
Gracias a nuestras Fuerzas Armadas tenemos el Perú progresista actual. Hoy en día son ellos los que luchan en el
VRAEM contra el narcoterrorismo exponiendo sus vidas para que el narcotráfico no impere en nuestro
país. La lucha parece lenta pero sabemos que vencerán.
“Todos estamos llamados a servir a la
patria desde donde nos encontremos” es el mensaje que se nos queda
grabado después de 4 días conociendo de cerca la vida militar en la FAP gracias
a un curso de Corresponsales Aeronáuticos que se brindó a un grupo de
comunicadores de nuestra ciudad. Lástima no podernos reenganchar y seguir
aprendiendo como la Cabo Salazar.
Nuestro
saludo y reconocimiento a las Fuerzas Armadas en especial a la Fuerza Aérea del
Perú en la persona del Coronel FAP Oscar Nuñez del Prado, jefe del Grupo Aéreo 11 Talara
al recordarse este 23 de julio el aniversario de la inmolación del Capitán FAP
José Abelardo Quiñonez y el centenario de su nacimiento.
Dios
guarde la patria con tiempos infinitos de paz y con valor y coraje para luchar
y vencer donde les toque servir a nuestras Fuerzas Armadas.
Publicado en la Revista Panorama Provincial
Edición Julio 2014-Talara

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