Contamíname pero....






Contamíname, pero no con el humo que asfixia el aire.
Así reza una canción de Ana Belén, así protestamos en esta edición.
Fumar un cigarrillo significa activar alrededor de 4,800 sustancias tóxicas para el organismo. Terrible ¿no les parece? Ahora pregúntese ¿cuántas sustancias tóxicas dañinas para nuestro organismo se activan cuando se queman toneladas de basura sistemáticamente en una ciudad, en esta ciudad?
Al quemar basura se liberan sustancias como  el monóxido de carbono, el dióxido de azufre, material particulado, metales pesados, dioxinas y furanos, y el dióxido de carbono, gas de efecto invernadero que causa el cambio climático. Los efectos inmediatos a la salud producidos por estos contaminantes son ardor en los ojos, irritación de las vías respiratorias y exacerbación del asma, entre otros. Existen también efectos causados en el mediano y el largo plazo, como el enfisema pulmonar, el cáncer, la disrupción endocrina, espina bífida, malformaciones y alteraciones neuroconductuales, estas últimas causadas por las dioxinas y los furanos, que son las sustancias más tóxicas que existen en el planeta, y que se forman durante la combustión de residuos orgánicos. Viéndolo de forma alarmista, como debe ser en casos, donde la salud está comprometida, es como si viviéramos en medio de La Oroya una de las 10 ciudades más contaminadas del mundo. Al menos así me siento cada mañana cuando no me despierta precisamente el trino de las aves sino más bien una fuerte molestia en la garganta, abro los ojos y entiendo el porqué. El aire es irrespirable aún dentro de mi propia casa ubicada en el cono norte, cerca de la Quebrada Yale donde todos los días se quema basura, la misma que es acumulada en esta zona y otras por los mismos triciclos recolectores de basura de la MPT y por los particulares.  ¿Quién la quema? Se culpa a los recicladores sin embargo he escuchado otras historias que no vale la pena contar en esta nota. Cualquiera sea el caso, el punto es ¿por qué esta zona rodeada de casas, centros educativos, un mercado, etc. es una zona oficial de acopio de basura?
Son las cosas incomprensibles que pasan en la ciudad del ORO negro, rica en hidrocarburos, receptora de un canon petrolero envidiable. 
Tal vez no como La Oroya pero la contaminación nos agobia y nos mata lentamente sin que nadie haga nada al respecto. Al ser una ciudad tan importante y rica deberíamos tener un sistema de recojo de basura eficiente, un relleno sanitario en vez de botaderos, un mayor número de camiones recolectores en vez de triciclos recolectores cuyo personal no utiliza las medidas mínimas de seguridad para proteger su salud.
Vivir en una ciudad con una industria petroquímica ya es un riesgo para nuestra salud. Un amigo que nos es de la zona me cuenta que cuando llegó a trabajar a Talara sufría de náuseas y dolores de cabeza, él era sensible, percibía el olor de la refinería  su sistema inmunológico le advertía del peligro. Nosotros ya nos acostumbramos, toleramos mejor lo inevitable sin embargo el tema de la contaminación por la quema de residuos sólidos es algo que tenemos que denunciar, es algo a lo cual no podemos acostumbrarnos porque no hace falta saber más sobre como perjudica nuestra salud y como daña el medio ambiente de manera arbitraria.
Corresponde a las autoridades competentes evaluar el problema y darle solución a corto y largo plazo. Durante años he escuchado a los diferentes gobiernos de turno decir que solucionarán este problema sin embargo llega el fin de cada gobierno y el relleno sanitario y la mejora del sistema de tratamiento de residuos sólidos jamás se cristaliza. 
¿Por qué un problema tan importante no ha sido resuelto? Solo se me ocurren dos palabras, incapacidad y malos manejos. Sobre la última me baso en los datos proporcionados por Transparencia en un taller de ILLA Centro de Capacitación y Educación el cual indica en un estudio sobre los costos de la corrupción en el Perú al 2010 que el país ha perdido un enorme porcentaje del tesoro público en actos de corrupción. El porcentaje es altísimo más del 10% sin duda alguna. El resultado, el enriquecimiento de unos pocos en perjuicio del desarrollo de todo un país, de Talara en especial.
Los datos se hacen tangibles cuando miro mi ciudad petrolera llena de tantas carencias elementales que contrastan tristemente con su riqueza.
Cada mañana, como esta en que escribo, nos toca respirar y exhalar este aire contaminado. Entonces pienso que con todo lo perdido del presupuesto público en corrupción (millones)  hoy Talara debería tener el mejor sistema de tratamiento de residuos sólidos y nosotros podríamos respirar un aire limpio en una ciudad turística ordenada y moderna con los mejores servicios del país. Denunciar, vigilar son las palabras claves para que nuestros pueblos tengan lo que les corresponde.
EL DATO.
Puede ser ilustrativo recordar un gráfico preparado por el historiador Alfonso Quiroz sobre costos de la corrupción en el Perú republicano, publicado en la compilación El pacto infame (CIUP, 2005), el dato 2010 fue agregado por Samuel Rotta C.



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